viernes, 11 de diciembre de 2015

Una mariposa en la máquina de escribir

Había olvidado que ya había comprado La Biblia de neón, inclusive tenía la idea de que esta biografía de John Kennedy Toole (Kennedy, su segundo nombre, es en honor de la abuela de su madre; cuando asesinaron a John Fitzgerald, interrumpe la revisión de La conjura de los necios) estaba ya en mi biblioteca. Por eso, ante el horror de tener dos veces un libro que ni siquiera he leído, casi me traigo los cuentos de Roberto Bolaño, pero por ahora tengo todo el RB que necesito (2666 tiene más de 1000 páginas).



El querido hijo de Thelma Ducoing y John Toole se suicida el 26 de marzo de 1969, a la edad de 31, lejos de las playas del Golfo de México, en un bosque de la carretera Popps Ferry, en las afueras de Biloxi. Ha dejado dos obras literarias de extraordinario talento. "Por eso, si bien se quitó la vida, la historia de esa vida merece la comprensión y los elogios que brindamos a todo escritor que ha legado al mundo una contribución perdurable." (p. 16) En un primer momento, había yo pensado en su suicidio como una manifestación de la locura del genio. Pero quizá esté relacionada con la neurosis del padre, que ya en la adolescencia de Ken daba signos de cierto desequilibrio, conducta de la que fueron testigos los amigos más cercanos en algunos bochornosos episodios.

La Biblia de neón - A los 16 años, J.K. Toole escribe su primera novela corta para un concurso que no gana. El autor la guarda bajo la cama y nunca le habla de ella a su dominante madre. Inspirada en un anuncio de neón de alguna iglesia bautista de Mid-City Nueva Orleans, analiza la dicotomía entre la moral y la comercialización, tan pegada al alma estadunidense, tema tratado por el señor Rushdie en Los versos satánicos sobre los musulmanes y los hindúes: ¿Para qué tener un solo Dios cuando es más redituable tener 300?.

La conjura de los necios, la novela de Nueva Orleans, trata con humor el tema del learned pauper versus the idiot millionaire: la modernidad nos da doctorados en física cuántica boleando zapatos en la vieja Roma. En contraste, un zopenco como Donald Trump va puntero en las encuestas para la nominación del Partido Republicano a la Casa Blanca. Hace varios años que leí La conjura y no recuerdo que me haya impresionado mayormente -en realidad lo que me impresionó fue el nombre del malogrado novelista-, pero definitivamente Anagrama tiene que dejar en paz el tópico de Walker Percy, según el cual Ignatius Reilly es don Quijote gordo,1 porque tal comparación no le ayuda, si bien ambos personajes tienen no digamos sueños, sino verdaderos delirios de grandeza (Bobby Byrne acierta cuando dice que, en realidad, Ignatius es el alter ego de Kenny: la encarnación del fracaso que Toole temía llegar a ser). Por lo demás, yo ignoraba que Toole dominaba el castellano, lo que le permitió sacarle jugo a su servicio militar en Puerto Rico, donde inició, a 2700 kilómetros de su tierra y de sus padres, la frenética redacción de su famosa novela, en la que los necios de verdad no conspiran contra un fracasado como Ignatius Reilly (inspirado en Bobby Byrne, quien ignoraba que estaba bajo observación) sino contra el genio incomprendido de J. K. Toole (la mariposa no soporta los piquetes de la abeja). Por lo demás, los conjurados iban desde las alumnas del Dominican College, pasando por el implante que el gobierno había colocado en su cerebro, hasta el robo de su novela a manos de la canalla de Simon and Schuster (según Toole, antes de irse a Knopf, el editor Robert Gottlieb se la pasaría a George Deaux, quien la usó publicando Superworm).

Kenny amaba los automóviles. Luego de errar durante dos meses por la carretera, se suicidó dentro de su Chevy Chevelle azul 1968 conectando una manguera para inhalar los gases del motor, unos meses antes de la muerte de Jack Kerouac, a quien había leído (en La conjura, una vecina llama "pareja de beatniks" a Ignatius y Myrna Minkoff, quienes huyen a Nueva York). En su vida le tocó enterarse del suicidio de Marilyn Monroe, de la cual estaba enamorado, y del asesinato del primer presidente católico de Estados Unidos.

(1) Toole leyó la primera novela del profesor Percy, El cinéfilo. Percy escribió el prólogo de La conjura de los necios, donde compara el talante de Ignatius con don Quijote.



Cory Maclauchlin, Una mariposa en la máquina de escribir: La vida trágica de John Kennedy Toole y la extraordinaria historia de La conjura de los necios. Trad. Daniel Najmías. Anagrama (Twitter: @AnagramaEditor). Biblioteca de la memoria. Primera edición: mayo 2015. Barcelona. 361 pp.


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