domingo, 8 de noviembre de 2015

Miss Nobody

Mientras leo cómo pasaba hambres Violetta en NY -recuerdo mi propia situación y lo que tengo que hacer para no revivir el naufragio de 2009-, y su regreso a México luego de cuatro años del golpe asestado a sus rateros padres (quienes le robaban a la Cruz Roja), la puta aspirante a modelo no encuentra una agencia que la contrate porque nunca ha estado en una pasarela. Vive en un departamento mugroso. No habla de los malditos vecinos, como yo, pero debe ser un lugar inmundo como El Jilton: una vecindad, y a veces no tiene dinero para pagar la renta. (Xavier Velasco, Diablo Guardián, pp. 313-385, en la edición de Punto de Lectura).

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